jueves, 13 de diciembre de 2018

LO INFINITAMENTE PEQUEÑO

La fastidiosa mosquita con su lengua veloz estaba sacando de
quicio a Jaramillo y le tenía acribillados los brazos y la mirada amarga. La siesta parecía estarle vedada al bueno del cantante, que por no comprarle una crema al bribón del colmado, antes prefería desollarse la piel. Pero era tanto el picor, que bajó a la calle para encontrar remedio, y vaya si lo encontró, pues la mujer de su enemigo, desde la ventana, se le ofreció para aliviar sus pruritos. Y entonces, sonriendo al fin, se imaginó cuánto podría gozar ahora mancillando a su enemigo.

jueves, 6 de diciembre de 2018

ELIPSIS


Lo sé, soy un nostálgico de aquella época en la que,
bueno, ya sabes… El caso es que entonces todos lo hacíamos y nadie se quejaba, ni siquiera ellas, ¡eh! Pero hoy en día, con esto de…, de tal y cual… En fin, no sé si me explico. El caso es que me encendí, ¿me entiendes? Y mira, que yo no soy de parlotear, tú ya me conoces…
Oye, que se corta. Bueno, cuídate y dile al del bar que me siga echando la quiniela. Ya le pagaré después… y si pregunta, tú bla, bla, bla.

domingo, 2 de diciembre de 2018

LOS COCHES DE ANTES

Enlace a ENTC
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Mi suegra tenía permiso de conducir y soñaba con coches deportivos, pero nunca se puso al volante de ninguno, porque prefería el ferrocarril. Le firmó los papeles, como era costumbre en esos años, un empleado de la Escuela de Ingenieros de Caminos, aunque jamás se examinó ni de una prueba teórica, ni de nada. Eso sí, llegó a la oficina con una bufanda roja al cuello y un gorro de piloto con gafas y todo.
Al llegar a casa con su carnet, tampoco le comentó semejante logro a su familia, que, como ella, viajaba en tren. Dejó en una carpeta el cartoncillo rosa con su foto, y en un armario el disfraz de heroína de las cuatro ruedas.
Muchos años más tarde, cuando ya había que bajarla en su silla al paseo, ella seguía embobada por el ir y venir de los bólidos, y cuanto más brillantes y ruidosos, ella más trémula y fatigada.
El día en que vaciamos sus cajones, apareció el documento con la foto y aquel atuendo tan sofisticado. Tenía por entonces mi edad actual. Yo nunca la conocí tan joven. Creo que ella a mí nunca llegó a conocerme.

jueves, 29 de noviembre de 2018

EL DEBER DE UN POETA

Intuyo que los científicos irán desapareciendo uno a uno
cuando esto salga a la luz, como es de esperar, conociendo a los periodistas. Entonces, los políticos se lavarán las manos y los banqueros se largarán a otra parte en sus ágiles aviones privados. Y como siempre, para explicar el porqué de este aire viciado y de esta penumbra perpetua ya solamente quedarán los poetas.

jueves, 15 de noviembre de 2018

EL LOCAL DE ABAJO


Nos comimos a unos cuantos vecinos para no defraudar
al propietario del edificio, que a cambio de nuestros servicios, nos cedería el local de abajo a un precio razonable. Pensábamos que nuestra sola presencia asustaría a sus cuatro inquilinos de renta antigua, que se marcharían asustados, pero no, los viejos resistieron a todo: a la música rara, a los humos de sándalo, a nuestra pinta extravagante.
En nuestro gremio se hacen cosas peores, así que acabamos en el canibalismo porque de otro modo nunca habríamos podido abrir en ese barrio un local de yoga y relajación.

domingo, 11 de noviembre de 2018

NIEBLA ESPESA

El 11 de noviembre de 2018 en Châteauneuf-de-Vernoux se leerá este texto para conmemorar el fin de
la Primera Guerra Mundial.
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Aquí, cuando el otoño llega, lo hace para quedarse, y el
gris se hace cada vez más temible, apagando las luces del día, que dura ya muy poco. Desde hace unos, días el ruido de los cañones y el olor de la muerte han desaparecido, y en su lugar la niebla de noviembre se instala y borra todo lo que podría recordarnos la guerra e incluso la memoria.
No lejos del pueblo, a tiro de piedra de aquí, donde los perdedores, esa misma niebla se comporta igual, como si las fronteras no existieran salvo para quienes se las inventan con la única meta de ver enemigos en lugar de vecinos.
Estos primeros días, frescos y húmedos, y esta lluvia incesante que riega los campos y lava la sangre de la tierra, todo eso debería calmarnos a ambos lados del gran río, pues tras la guerra, nada es más apacible que la reconciliación y el perdón, especialmente para nosotros, los vencedores.
Mañana, si la niebla levanta, iremos donde los vecinos a ver si tienen algo para abrigarse, si tienen pan para cenar, si tienen pienso para las bestias. Tenemos que ser indulgentes y humildes en la victoria.
Iremos mañana, si la niebla levanta.

jueves, 8 de noviembre de 2018

MARTILLAZOS

Para que luego digan que los monstruos somos nosotros, como tiene que ser, y no esos aprendices de los programas de la televisión, para eso, honorables socios, nos hemos reunido aquí con carácter de urgencia y ante las alarmantes muestras de que necesitamos renovarnos o, de lo contrario, nos veremos abocados a desaparecer. ¡Con lo que hemos sido en el pasado! Por eso propongo, como miembro más antiguo que soy, que vuelva a estudiarse la filosofía. ¿Qué les parece? Podríamos empezar por Nietzsche.

LO INFINITAMENTE PEQUEÑO

La fastidiosa mosquita con su lengua veloz estaba sacando de quicio a Jaramillo y le tenía acribillados los brazos y la mirada amarga. L...