sábado, 13 de octubre de 2012

Consejo visceral



De todo corazón, caballero, le digo que no tiene nada que temer. Tranquilícese, fúmese un cigarrillo, tengo aquí una cajetilla, cómo no voy a tener tabaco, si soy médico. Tenga su placa. Ahora váyase a casa, espere a su esposa, pídale perdón por su comportamiento y dígale lo que yo le he dicho, que en la radiografía, la mancha negra bajo el pulmón no es más que el estómago.
¡Tiene cojones!