viernes, 26 de octubre de 2012

El cambio


—Tú a la cola como los demás. 
Aquella era una frase a la que yo no estaba acostumbrado. Desde que había llegado la democracia, algunos empezábamos a escucharla más de lo que habríamos deseado y de boca de gente que no nos lo habría dicho nunca.
Aquella mañana, el patio del colegio bullía ante una novedad. Un niño exhibía una nueva peseta con la efigie del rey, y los todos aguardaban en una fila desesperante. Los demás niños no saben guardar cola, y yo no era de los que esperaban turno.
—Te doy un duro de Franco por esa peseta del rey —dije desde atrás.
Incluso con la democracia, había cosas que no cambiarían jamás.