martes, 29 de mayo de 2012

Las normas de cortesía

El metro es, a ojo, la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre comprendido entre el polo norte y el ecuador. Eso es al menos lo que le habían contado a Nicola en el colegio, y eso es lo que siempre trató de recordar para hacer el cálculo de cuánto tardarían en llegar las cartas de un hemisferio a otro en condiciones normales. Las condiciones normales eran más difíciles de calcular que las magnitudes como el tiempo, el espacio o la velocidad. Una vuelta al mundo, solía pensar el jovencito Nicola, recorriendo el perímetro terrestre de norte a sur y pasando por ambos polos, obligaría a quien intentara tal empresa a recorrer unos cuarenta mil kilómetros, eso como mínimo. Por aquel entonces, la distancia más larga que había recorrido Nicola apenas llegaba a varios miles de metros, un insignificante tramo para llegar a clase desde casa.

lunes, 21 de mayo de 2012

El envoltorio de la memoria



Cuando el veterano fiscal Mayer había dado por seguro que nunca más volvería a ver a su amante, la señorita Schnee, aquella figura tan sutil de su pasado apareció de repente, del brazo de un caballero, en la puerta del café en el que apuraba las tardes junto a su esposa. Ambos se evitaron, pero sin duda se vieron.

domingo, 20 de mayo de 2012

El amor verdadero


La hermosa Madeleine, por lo general ajena a preocupaciones, se estremeció por la respiración sacudida de su marido. Podría llevar así un largo rato, pero solamente se despertó la esposa cuando los gemidos se incorporaron a su sueño y, en duermevela, ella misma soñó lo que estaba pasando hasta que abrió los ojos por completo.

viernes, 18 de mayo de 2012

Al otro lado


La bondad es un engaño, lo puedo asegurar porque vivo a diario escenas que me lo confirman. Incluso cuando alguien muestra una pureza casi inhumana, más propia de una estirpe de santos, incluso ahí no puedo sino percibir artificio y, lo que es peor, militancia. Sin embargo, en una ocasión, solo en una, dudé de mis palabras, y fue cuando se cruzó en mi vida un tipo, sí, un tipo, uno de esos que parecen existir en otra dimensión, ajenos a cuanto sucede y comprometidos de veras con el bien, el bien sin interés, por sí mismo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Éxito al fin


Georges era un tipo con talento pero sin malicia, lo que lo convertía en carne de cañón para oportunistas. Su mayor virtud era la creatividad, algo insegura, pero fértil, lo que lo llevó a plantearse su futuro como escritor de éxito, o simplemente como autor narrativo en general. Tras muchos intentos fallidos, su tesón lo acercó a varios mecenas, muchos de ellos también escritores, y su vida arrancó en el mundo de las letras, aunque sus cifras no despegaban con el mismo empuje.

Las esperanzas


Guido era un antiguo ferroviario, un tipo prudente que no creía en supersticiones, y una de sus aficiones era desmontar los mitos de la gente. Fue él quien acabó con la tradición de no comer gallo, pues convenció a todo el mundo de que con o sin el animal, el sol saldría a la hora prevista. También se le atribuyó el logro de no sacar santos a la calle para invocar la lluvia. Guido decía que las tallas policromadas de hacía tres siglos estaban mejor en la iglesia que a pleno sol, sobre todo porque con santo o sin él, el cielo no estaba de llover. Efectivamente, Guido era un tipo prudente.

martes, 15 de mayo de 2012

La fortuna


A finales de año, tal vez para olvidar las apreturas o quién sabe si para tratar de conjurar la tristeza, todo el mundo compraba y regalaba billetes de lotería con los que confiar en poder salir a la calle con una botella de champaña esperando el paso de algún reportero de la televisión. En aquella empresa de distribución de embutidos todo estaba ya preparado para la ceremonia, pero reinaba un extraño ambiente de desconfianza. Cualquiera hubiera creído que nadie deseaba ser agraciado con un baño de millones.

La verdad apacible


Uno de nuestros colaboradores, Marcel, creo que era ingeniero, llevaba sin visitar a su familia cerca de tres años, desde que abandonó su país para buscar fortuna en el nuestro. Llegadas las vacaciones, como nada lo ataba aquí más que su cuenta en dos redes sociales, decidió cruzar el océano para ver cara a cara a sus seres más cercanos. Así lo anunció en la cena que la empresa solía organizar el último viernes hábil antes de la estampida general.
—Ya era hora, Marcel, de que visites a personas de carne y hueso, que también existen.
Cada cual se alegró a su manera de este viaje y le deseó al ingeniero un reencuentro feliz con los suyos.

Rencor



Aquel aprendiz acababa de olvidar la palabra que el maestro le confió para que la guardara en secreto y que era la clave de acceso al ordenador. Las seis letras, recortadas en pequeños cuadritos de papel, descansaban sobre el despacho como un rompecabezas sin hacer. Ese código que los unía tras la inesperada revelación, ahora los iba a convertir en enemigos irreconciliables: en realidad solamente lo iban a despedir con una carta de queja a su universidad de origen.

domingo, 6 de mayo de 2012

Helga aún no habla


Las copas, los chinchines, los abrazos y el vocerío, sobre todo el vocerío, eran indicios de que otra velada incomprensible iba a tener lugar ante los ojos de Helga, de la que nadie se acordaba sinceramente salvo para pellizcarle los mofletes o acicalarle los ricitos. Ella misma pasaba por alto que la hora de mandarla a la cuna había pasado ya ampliamente.
Allí seguía la pequeña Helga, ajena a todo aquel tinglado de vasos, banderas y bufandas, más interesada por el ir y venir del gato que por la enorme pantalla de plasma comprada no sin sacrificios y con la promesa del fabricante de devolverle al padre el importe íntegro en caso de victoria de la selección.

La vida misma


Mientras se abanicaba con la carta que le confirmaba que aquel día sería el último antes de su jubilación, Gennaro, el suspicaz guardia de aduanas esperaba la llegada del último tren de la jornada, el que entraría en la estación con toda exactitud a las 17:42, como todas las tardes desde hacía veintidós años, los mismos que llevaba trabajando en aquel destino, a veces apacible y a veces monótono.

jueves, 3 de mayo de 2012

La palabra favorita


—¿Sabes cuál es mi palabra favorita? Lapislázuli.
—La mía..., zampabollos.
Así, entre conversaciones sin mucho sentido, transcurría a diario el regreso a casa en el tren.
—Mírala, ya está otra vez ahí la que se queda dormida.
—Es verdad, la sleeper, ¿adónde irá?
Siempre eran los mismos: los compañeros de trabajo, los pasajeros, las estaciones,...
—¡Qué pelazo!
—¡Menudo!
Casi nunca faltaba nadie.
—Otra vez el anuncio, escucha.
—Concurso de relatos en noventa y nueve palabras. Qué cosa. ¿No pueden ser cien?
Dos años haciendo el mismo trayecto dan para mucho.
—Hasta mañana, tú.
—Hasta mañana, zampabollos.

La joven del tren de cercanías


Un lunes sí y otro no, casi todos los miércoles, algún jueves, los viernes sin falta: tras casi un año de fijarme en aquella joven del tren de cercanías podía dar por concluido el estudio paciente de su horario. Y no solo de su horario sino también de sus costumbres: los lunes, uno sí y otro no, cargada con el ordenador y escuchando música con los auriculares, los miércoles, casi todos, revisando carpetas, subrayando nombres, rotulando líneas enteras o tachando párrafos íntegros, los jueves, algunos, leyendo libros, por lo general grandes éxitos de novela negra, y los viernes vestida informalmente y con una maleta para, tras el trabajo, sin falta, viajar a alguna parte lejos de aquí. Los viernes hojea revistas. No sé qué hace los martes. Me encantaría saber dónde pasa los fines de semana.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Estrellita


Aquella calle empinada minaba la escueta paciencia de Estrellita, siempre tronando contra todo. Ese carácter no era una pose para camuflar una exquisita sensibilidad literaria, no, la sutileza de su prosa era un bálsamo para los malos humos congénitos: Estrellita, un torbellino de tres palmos y de piel albina.
El plazo de entrega de unos relatos para el certamen organizado por una asociación vecinal era la causa de nuestra aventura en aquel barrio.