domingo, 31 de marzo de 2013

El honor de W. Jaramillo

Así como nosotros perdonamos, así habría debido cancelar su deuda de honor Washington Jaramillo. Pero no, él no supo ser indulgente con una ley que nadie sabe ni por qué existía ni por qué seguía aplicándose en un mundo que en nada se parecía al que inspiró una actitud como la suya. Aquel tipo, que llegó a deberme la vida, prefirió llegar hasta el final en una desatinada carrera hacia el absurdo, con todas las consecuencias, y ahora me está apuntando con una pistola. Creo que me va a matar.