sábado, 9 de marzo de 2013

Nada que declarar



Y restos de lágrimas en las mejillas de Karen saliendo de la salita hicieron ver al grupo de soñadoras que aquello había tocado a su fin cuando casi se veía la salida a través del arco de detección. De nada había servido todo el cuidado con el que prepararon el salto a la libertad escapando para siempre del suburbio.
-Relajen el vientre, chicas -dijo-. Suéltenlo todo. Se acabó.
Los rayos x decían la verdad, y ella no sabía mentir.