viernes, 28 de junio de 2013

El espacio-tiempo y Washington Jaramillo

Al despertar en aquella habitación, desnudo y lastimado, Washington Jaramillo comprobó primero que su hombría estaba intacta, al igual que su billetera, su revólver y su sombrero. Solo entonces trató de recordar cómo acabó allí, quién lo llevó hasta ese cuarto y desde dónde tuvieron que arrastrarlo. Nada en su memoria podía aclararle la menor de sus dudas, de modo que salió a la calle y comprobó en el periódico que, al menos, no habían pasado días o semanas, y eso lo tranquilizó. Más relajado, sintió hambre, y se acercó a una taberna de la que salía un tentador aroma de café.
Acodado en la barra, sorbió el primer trago frente al espejo, y entre las botellas de la repisa pudo ver una muy estilizada y elegante. Era absenta. De pronto algunas piezas de su cabeza temblaron hasta ocupar su sitio. Y entonces recordó.