domingo, 23 de junio de 2013

La esposa del fugitivo




En la casa de las afueras del pueblo vivía una mujer con su hijo. Nadie sabía nada de ellos, seguramente porque nadie se había acercado a preguntar. Eso sí, en el pueblo se decía que vivían solos desde que el marido se echó al monte o lo encarcelaron por cosas de las que allí no se hablaba. Todo el mundo se apresuró a decir que, por las noches, a la luz de una lámpara recóndita, ella entablaba conversación con su marido preso o fugitivo.
Un día, de regreso de la escuela, el niño hablaba con un compañero de clase:
—Mi papá es panadero y trabaja por la noche.