lunes, 24 de junio de 2013

La historia de dos hombres que llevaron a la quiebra a su empresa y fueron absueltos de los cargos de corrupción el mismo día en que tres de sus antiguos empleados se quitaron la vida no muy lejos del bar en que celebraban su rehabilitación pública.



—Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?

—Somos intocables. Vaya que sí.