miércoles, 26 de junio de 2013

La honradez de Washington Jaramillo



Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí? —le dijo al alcalde Washington Jaramillo—. Entonces hagamos las cosas como corresponde: usted me va a dejar aquí con esa botella y el revólver. A esa niña la lleva con su madre, y luego haga usted lo que quiera. Coja mi billetera, tal vez yo ya no necesite mucho. Ah, y antes de irse, míreme a los ojos y reconozca que esta me la debe. No sé qué será de mí, pero si se hunde el mundo, no quiero que sea por mi culpa.