martes, 18 de junio de 2013

Noche tormentosa



Desde entonces papá ya nunca juega con él. Desde que marchó Amín, el nieto ve que toda su atención es para el cartero o el vecino, que también vio a su hijo marchar sin equipaje, dejando a sus familias y entregando a sus hijos a los abuelos mientras estos se hacían grandes y ellos ricos.

Anoche, tras acunarlo, papá miró al cielo tormentoso que anunciaba por fin lluvia.

Al otro lado del mar, los refugiados confundieron las linternas de los guardias con relámpagos y respiraron aliviados.

—Esta noche dormiremos bien —dijo papá desde la otra orilla.