sábado, 1 de junio de 2013

Todos somos Washington Jaramillo



Así como nosotros perdonamos, del mismo modo parece que Washington Jaramillo fue redimido por el ente lector, e intuyendo la trayectoria de la bala que estaba destinada a acabar con él, supo echarse a un lado, al lado de los agraciados, y así logró redimirse de sus faltas y alcanzar la inmortalidad contra el criterio de su creador.
Nadie tuvo el menor asomo de misericordia con el autor, y, quién sabe cómo, Jaramillo se hizo con un arma.
Ahora me está apuntando, cabrones…