lunes, 19 de agosto de 2013

Ceda el paso

Con traje, aunque desaliñados, sin afeitar, melenudos todos, e incluso uno descalzo, los cuatro volvieron a pasar por Abbey Road. Todos jugaban a cruzar tocando solo las bandas blancas, pero sin acierto. Y luego nos lanzaron un guiño a los desconcertados conductores, que no tocamos ni siquiera la bocina.

Todos llegamos tarde al trabajo, como de costumbre, pero al menos lo hicimos con buen humor y respetando las normas más elementales de convivencia. En el aire parecía flotar algo que, sin afectar al rendimiento laboral, al contrario, nos ayudó a aguantar hasta las cinco.