miércoles, 7 de agosto de 2013

La ley y el orden



Mientras el juez recitaba la lista de gravísimos cargos, el acusado repasaba mentalmente las imágenes de su vida, el abandono de la infancia entre juguetes y tirabuzones, las fiestas de la juventud a cuenta de papá, el lujo de la edad adulta en yates y clubes de golf. Un ruido en la sala lo sacó de sus pensamientos para devolverlo a la última frase del magistrado. Había leído mucho como para saber que esos veinte años a la sombra se transformarían en una pena de pocos meses, tras los cuales pronto estaría de nuevo tomando el sol.