lunes, 30 de septiembre de 2013

La mentira y Washington Jaramillo




A grandes zancadas sobre las olas solía decir que prefería irse de este mundo, ajeno a la incongruencia de sus palabras, pero sus amantes se deleitaban con el sentido poético de un discurso que las dejaba sin habla y encandiladas. El día en que Jaramillo desaparecía del lecho de sus amantes, en lugar de echarse a llorar o maldecirlo, estas preferían creerlo entre espumas de agua salada. Todo menos pensar que salió a comprar tabaco.