viernes, 20 de septiembre de 2013

La vida




Los jóvenes soñadores decidieron no quedarse a envejecer como el resto de la gente, y se fueron a descubrir la fuente de la eterna juventud. Fue un camino largo y a veces lento, pero lleno de maravillosos momentos, y al llegar al borde del ansiado manantial, el reflejo del agua les devolvió una imagen conmovedora de un grupo de animosos caminantes de pelo cano y arrugas en la frente. Lo habían conseguido.