martes, 8 de octubre de 2013

Indumentaria para el hombre feliz



Esta mañana ha llegado una tarjeta postal desde algún lugar del Pacífico. El remitente es un viejo colega que, tras la jubilación, vendió algunas cosas, regaló otras y tiró el resto. Tras el saludo, me dice que en estos meses ha sido muy feliz viajando por los mares, pero que ya se siente cansado para seguir en altamar, por lo que se va a retirar a un atolón paradisiaco. Como ha sido muy feliz, ahora pasará, asido muy feliz a su esposa, el resto de su vida con un sombrero de paja.