lunes, 21 de octubre de 2013

Jaque mate (REC)

-Sí papá, pero ¿y esa?
-Esa negra está ahí porque lo digo yo, y si no te gusta, ya sabes lo que tienes que hacer.
Paré el reloj, me quité las gafas y con calma me volví hacia la estantería donde reposaban sus trofeos. Su imagen, deformada y brillante sobre la copa plateada, me lo dijo todo sobre él.

Así fue como empecé a desconfiar de la honradez de mi padre, y no solo eso, también dejamos de jugar al ajedrez.