martes, 12 de noviembre de 2013

El espacio de la verdad (certamen Mercado actual)



Marcel no vivía en este mundo, sino en cuentas de redes sociales, así que sorprendió que, por vacaciones, comprara un pasaje para ir a su país. Así estaría —bromeábamos— con personas de carne y hueso.

En septiembre, sin aviso, se ausentó dos días, luego tres y así hasta que todos pensaron que no regresaría. Pese a la tristeza, nos alegramos imaginándolo con un quién y en un dónde reales.

Un mensaje cruzado en la red tornó la dicha en desamparo anunciando su muerte y sembrando, con un emoticón tenebroso, un luto virtual.

Así que esa tarde mandamos una corona de flores, y seguimos, a miles de kilómetros, su periplo virtual, como anunciaba la empresa. También seguimos un tiempo recibiendo mensajes en los que se hablaba de Marcel como si estuviera… Estábamos desorientados.

Quién sabe si también habría un camión de reparto buscando indefinidamente un velatorio.