miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lástima

Papá, ¿tú no tienes frío?, solía preguntarle cuando venía a arroparme. “Mamá, ¿tú no tienes sueño?”, siempre le decía cuando la veía meciéndose a los pies de mi cama. “Carlitos, ¿tú no tienes lástima?”, le preguntaba cuando lo veía hipnotizado por el ruido monótono del respirador.

Las conversaciones ya no son lo mismo con esta máquina que me ha mantenido vivo a mí más que a papá y mamá.

“Carlitos, ¿quieres tirar de ese cable?”, apenas tuve tiempo de terminar mi pregunta.