jueves, 31 de octubre de 2013

Sin recreo





lavinetasatirica.blogspot.com.es
El recreo se está acabando y aún no ha llegado el padre Pío, lo que podría salvarnos de uno de sus terribles castigos. Mi compañero y yo miramos con temor la puerta del aula de castigos, y con esperanza el reloj, que corre en nuestro favor. De pronto, se abre la puerta y entra un señor con traje, y cerrando la ventana, evita que veamos la escena del exterior en la que el cura extiende sus manos pidiendo clemencia, pero no consigue sino ser esposado e introducido en un coche. Las sirenas que alborotan el barrio nos distraen, y podemos salir a jugar unos minutos antes de que suene el timbre.


lunes, 28 de octubre de 2013

Cocina de autor

La madre no soportaba ver a sus hijos padeciendo el raro apetito del miserable, pero los hacía esperar con el pretexto de que aún quemaba la sopa de recortes de papel pintado, y entonces ella se iba a otra sala a salsear con lágrimas unas puntas de alfombra para la cena. Ya no quedaba muro, suelo o techo revestido para cubrirlos por la noche. Pero a sus niños nunca les faltaría un pedazo de yeso como postre.

viernes, 25 de octubre de 2013

El ladrón de la estación



Al acecho de jóvenes turistas pelirrojas, Chipantasig sustrae el equipaje de una frágil extranjera que, aún bajo los efectos del incómodo viaje, espera a que los demás pasajeros recuperen su maleta. De camino a su cuarto, el incauto pervertido no deja de pensar en la atractiva viajera y en su ropa interior, una fina lencería que pronto estará acariciando con fruición al abrigo de la noche. Sobre la cama, Chipantasig está ahora pálido. Los encajes que puede ver en un lateral no lo excitan tanto como el revólver y las dos bolsas transparentes que contienen un molesto polvo blanco.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Plazos irremediables

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión, y ese tiempo, que apenas alcanzaba normalmente, ya nunca alcanzaría en absoluto. No tenían más que unas horas para disfrutar de ese regalo antes de que, tras tomar tierra, la sombra, la niebla y la humedad acabaran para siempre segando sus vidas.

lunes, 21 de octubre de 2013

Jaque mate (REC)

-Sí papá, pero ¿y esa?
-Esa negra está ahí porque lo digo yo, y si no te gusta, ya sabes lo que tienes que hacer.
Paré el reloj, me quité las gafas y con calma me volví hacia la estantería donde reposaban sus trofeos. Su imagen, deformada y brillante sobre la copa plateada, me lo dijo todo sobre él.

Así fue como empecé a desconfiar de la honradez de mi padre, y no solo eso, también dejamos de jugar al ajedrez.

viernes, 18 de octubre de 2013

Rencor.2



Olvidadizo, siempre recurro a trucos extravagantes. Seis letras de papel descansaban ante mis ojos sobre el despacho como un rompecabezas sin hacer: así pretendía recordar la sencilla clave que me confió el maestro, un código que me unía a él tras la inesperada revelación, y ahora nos convertiría en enemigos. Notaba un baile de letras y no acertaba a recomponer la palabreja, y además el maestro estaba al llegar. No, no, estaba entrando…

—¿Qué, haciendo espiritismo? —preguntó con sorna el maestro, que adivinó mi angustia.

Pero de pronto:

—Ya está, «rencor». Introduzco la clave y... ¡Datos erróneos!

—¿Qué, no recuerda la clave? «Corren», la cambiamos ayer. Era como «actores/atroces», «cerdos/cedros».

—«Corren» —repetí aliviado.

—Estos becarios —suspiró sin rencor.