jueves, 25 de diciembre de 2014

Entes de ficción

Las noches llegaban y, monótonas, se sucedían y se marchaban, dejando a Urban Volstein sufriendo de insomnio y tentaciones. Las tisanas tranquilizantes hicieron el mismo efecto que, más tarde, los somníferos: ninguno. El sueño que no venía poblaba su cabeza de planes malévolos contra unos y otros, pero nunca hallaba un camino fácil. En este estado de vigilia torturadora, el afamado autor, para salir de una crisis creativa, decidió que se sometería a una sesión de psicoterapia con el doctor Flynn.
—Hábleme, respire, mire esta medalla —dijo el sabio.
Al principio, Volstein no parecía muy seguro de la capacidad de su terapeuta, pero no tardó en dejarse llevar por una incomprensible confianza que le aflojó la tensión y lo llevó a un estado similar al del sueño.
—Siga hablando, siga respirando, siga mirando la medalla —continuó el convincente médico.
Rendido a las virtudes de aquel método, Volstein confesó sus dudas sobre la novela que debía entregarle a la editorial. Tenía titubeos sobre la continuidad de ciertos personajes y no sabía si el narrador desvelaba más de lo debido.
—Hábleme del narrador —intervino el especialista—, pero respire y centre su mirada en la medalla.
El autor le confesó una cierta connivencia con esa voz tan documentada, una suerte de identificación que él mismo creyó justificada al principio, pero que le generaba conflictos con las demás instancias, en particular con el protagonista, cuya personalidad psicótica lo angustiaba.
—Siga hablando y siga respirando —dijo el médico, y su semblante permaneció invariable pese a las palabras desinhibidas del paciente.
Un largo silencio dio paso a una confesión inesperada:
—Temo por la vida de alguna de mis criaturas —declaró con voz baja pero firme.
—¿La vida? Le recuerdo que son entes de ficción.
En los delirios tóxicos que le provocaba el éter, Volstein creyó presenciar una conversación entre narrador y héroe, aunque nunca volvió a recordarla hasta aquella sesión de diván.
—Creo que el protagonista se quejaba de que el narrador sabía demasiado y decía más de la cuenta.
No hizo falta que el doctor le indicara que siguiera hablando, respirando y mirando la medalla. Volstein prosiguió con el relato de los hechos tal y como los sacaba del olvido.
—No sabe cómo es.
—¿Quién, el protagonista?
—Sí. Es capaz de cualquier cosa.
El médico respiró hondo, apretó la medalla en su mano y miró a los ojos de su paciente. Tragó saliva, algo incómodo.
—Eso depende de usted.
—Yo ya no tengo nada que hacer ahí. El narrador me ha suplantado y se está vengando del héroe, convirtiéndolo en el hazmerreír de los suyos.
—Aléjese del narrador, entonces, quítele poder poco a poco, borre su presencia en la historia.
La idea del médico parecía tener su lógica, aunque también su riesgo.
—Podría apoyar más al héroe —sugirió Flynn—. O a la chica.
—¿La chica? Sí —exclamó calmado Voltein—. La chica siempre fue un mero objeto, muy codiciado, pero sin mucho peso, es cierto. Debería ponerme de su lado. ¿Sabe qué le digo? Quemaré todo lo escrito y reescribiré otra novela desde el principio.
Tras un silencio en el que ambos, médico y paciente, parecían haber llegado a un punto muerto, Volstein creyó juicioso interrumpir la sesión y despedirse.
—No sé si volveremos a vernos.
El doctor no respondió, aunque pareció liberado por la resolución de Volstein. Tras cerrarse la puerta, apareció una figura siniestra que bajó el arma con la que apuntó a la cabeza del médico durante toda la sesión. Saludó y se esfumó.
En el silencio de la consulta, el doctor Flynn esperaba a su paciente de las siete.
—Siéntese, hábleme, respire y mire esta medalla.
—Doctor, tengo la impresión de que traman cosas atroces contra mi persona. Me están haciendo sombra, a mí, a un irreprochable relator, y se están rindiendo ante las amenazas de un loco depravado.
En la mirada serena del psicoterapeuta se habría podido observar una luz de satisfacción, pero su seriedad profesional lo obligaba a escuchar a su paciente.
—Siga, siga…

domingo, 7 de diciembre de 2014

Tregua


Bueno, ya se acabó el bullicio de todos los años, aunque esta vez ha habido menos cosas por las que brindar y sonreír. Un último trago hasta apurar la copa, y a seguir, que, tras las campanadas, ya es jueves.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

La despedida de un hombre desilusionado

Mi amor:

Si estás leyendo esta carta es que he muerto y alguien se ha encargado de cumplir mi última promesa. Espero que no te tomes a mal este último acto de vanidad y de mal gusto. De todos modos, en estas circunstancias no me queda más que una intervención del azar para que llegue hasta ti mi relato de los hechos antes que una nota del ministerio sobre mi heroica muerte en acto de servicio. Créeme: no somos los buenos.
Mañana nos envían a luchar al frente, a enfrentarnos a un enemigo aún sin rostro ni voz, pero que seguro nos espera armado y sediento de venganza. Ese enemigo no nos odia por nuestras ideas o por nuestros orígenes, como nosotros a ellos, sino por nuestros actos: hemos quemado sus campos, matado a sus hijos, violado a sus mujeres…
Yo nunca haría eso, créeme, pero soy cómplice de todas esas atrocidades al no impedir que se perpetrara tanto mal entre gente inocente. Ahora pienso que fue un error seguir esas órdenes, y muchos de mis compañeros están de acuerdo conmigo, pero muchos más han preferido escudarse en la obediencia debida para saciar un hambre malsana, y nos han arrastrado a una insensata pelea.
Esta guerra nos ha convertido en salvajes, y ahora vamos a una batalla que parece crucial contra unos vecinos pacíficos a quienes odiamos por algo que ya se nos ha olvidado, si acaso lo supimos alguna vez.
Ahora que puede estar cerca el fin, no pienso en mi muerte, ni en el dolor de los míos, sino en cómo vengará su odio sobre mi cuerpo el soldado que me mate. ¿Acribillará mi vientre, me rematará a patadas, me escupirá? ¿Qué hará con mi cadena de oro o con mi pitillera? ¿Registrará mi cartera, romperá tu foto, se reirá de tu dedicatoria?
Solo me queda esperar de la persona que me mate, que borre su odio y te mande esta carta para que no pienses que morí como un héroe. Nuestro hijo debería aprender a diferenciar entre el bien y el mal.
Siempre,

Tu amor

viernes, 28 de noviembre de 2014

La gran evasión

El anuncio de aquella carrera no cayó del todo bien entre la población reclusa, pero el incentivo de librarse de un día a la sombra valía la pena. Urban, un joven delincuente animó a sus compañeros.
—¿No hará mucho frío?
—¡Mira que si llueve!
—¿Y si nieva?
—Estarán mirándonos.
Todos recibieron respuesta y, tras las primeras reticencias, la oficina se llenó de candidatos para la Sansilvestre, y el patio dejó de ser un páramo para convertirse en una auténtica pista de entrenamiento.

Llegado el día, todos ellos compitieron como pudieron, tiritando, sudando, respirando el aire gélido, echando el hígado y sintiéndose libres. A cada cual lo miró alguien entre el público: a uno su madre, a otro su hermano, a muchos sus víctimas. Y a Urban, pese a llegar en el pelotón de cola, su hija le mandó una sonrisa, como si él hubiera sido el vencedor.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Adolescente

El muñeco fue el primero en cerrar los ojos, espantado por la inconcebible escena. Más tarde, los póster de la pared, ruborizado, entornó la vista y disimuló su desconcierto, y por fin el tren eléctrico apagó sus luces y dejó que los jadeos ensordecieran el alegre silbido que solía anunciar su paso por la estación central.
A partir de ahora, otros juguetes y otras imágenes acompañarían la soledad del muchacho.

viernes, 17 de octubre de 2014

Oh, oh, oh! (cuento navideño 2)

Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad menos gélida, menos húmeda, menos solitaria, y entonces se vio a sí mismo en la fila del “papanoel” de los almacenes, junto a otros muchos como él, con modestos sueños. Al cabo de un rato, cuando su turno iba a llegarle, una necesidad de ir al servicio lo agitó y…
…y al despertar, de camino al retrete, tropezó con el traje de “papanoel” de los almacenes que, gélido y húmedo aún, reposaba arrugado sobre una silla.

sábado, 11 de octubre de 2014

Vida sana (REC, octubre 2014)

Recluida en el pozo seco pronto se callará, y su vergüenza se irá borrando como vino, de repente, y nosotros olvidaremos sus mentiras y sus errores como de costumbre, poniendo encima de los de ella los deslices de otros, como siempre.
Nunca sabremos si enloqueció por la enfermedad o porque, tras aislarla e interrogarla, su vida quedó al descubierto: su soledad, sus falsos viajes, su hueca vida.

La que se entregó a los demás ya no tenía ni casa, ni trabajo, ni perro, ni vida. Le curaron el mal, sí, pero ahora la dejaron sin defensas.

lunes, 6 de octubre de 2014

La siesta del minotauro



El guardián del laberinto condujo amablemente al molesto visitante hasta la salida, librándose así de sus inoportunos gritos de auxilio.

viernes, 3 de octubre de 2014

Talking to me? (entc OCTUBRE 2014)



—Talking to me? —repetía una y otra vez, como esas notas de saxo.
Frente al espejo, Travis, convertido en un ser desquiciado, pensaba en cómo rescatar a la joven Iris de las manos de un tirano, y así impresionar a la hermosa Betsy, que lo había tomado por un loco.
Tantas horas sin dormir le habían robado los sueños, por eso, pastilla a pastilla, tuvo que imaginar un universo en el que situar los destellos lúcidos de una mente rota.

—Mañana me querrás —pensaba—, tengo un arma. Liberaré a la pequeña y me querrás.


jueves, 2 de octubre de 2014

Control parental (REC octubre 2014)



Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer, y mañana seguramente la tendrá aún más serena. Parece que su encanto aumentara sin fin, y mi deseo también.
Ojalá mañana todo salga según mis planes y, cuando ella salga del colegio, no se quiebre su voz cuando descubra mi verdadera identidad.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Gran reserva (REC septiembre 2014)

—Deberías airearte un poco, que hueles a cerrado —protestó ella—, y al final me van a echar la culpa a mí. Claro, como tú eres un viejo aristócrata y a mí me pueden cambiar por otra, a ti qué más te da.
—Calla —intervino el prestigioso anciano—, nadie se meterá contigo. Con tratarme bien y no marearme mucho, lo tuyo es muy fácil, chiquilla.

Al final, como siempre, al corcho le cargaron todas las culpas.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El arte por el arte



Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz y hasta las orejas, surcaba la raya de rotulador que la hija del galerista acababa de trazar sobre aquella señora retratada desnuda. Al adusto caballero del cuadro le dibujó tetas.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Esa voz interior (REC septiembre 2014)

Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, como hace con esmero su hermana la pequeña, ni para otras menudencias que otras dominan y muchos admiran, pero aun así siembra la admiración a cada paso, porque es extremadamente temible, inmensamente rica, tremendamente poderosa y, también por eso, atormentadamente infeliz, no como su hermana menor.
Y no se siente así de desdichada por su desaliño incorregible o por el miedo que transmite a su alrededor, sino porque le falta algo primordial e inalcanzable, y, si fuera posible, cambiaría todo aquello que posee por saber cantar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La paz (Radio Castellón septiembre 2014)

En las trincheras se adivinó que el enemigo sería derrotado, y así, dos soldados se mostraron las fotos de sus hijos con untuoso orgullo; en el cuerpo de guardia, dos generales se contaron historias de las guerras de antaño. Tras la tapia del polvorín, admirando las lejanas luces de los helicópteros, un capitán y un cabo olvidaron jerarquías y rencores, y se besaron con dulzura, derrotando al último enemigo que quedaba en el ejército.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sánchez (ENTC septiembre 2014)

Al principio no había nada. Cuando los primeros Sánchez llegaron animosos hasta allí, lo que hallaron no fue sino barro y alimañas, pero con esfuerzo lograron arrancarles a los campos modestos frutos que luego fueron pródigos y sustanciosos. Después manó el agua, nacieron niños, se allanaron los caminos y las plazas. Esa prosperidad bien merecida atrajo a otros de fuera que comieron de la abundancia de los generosos Sánchez, bebieron de sus manantiales, bailaron en sus fiestas y criaron una descendencia acomodada y pedigüeña.
Entonces, los recelosos Sánchez, acudiendo a su pasado, decidieron exterminar a los forasteros y a su descendencia, y los caminos, las plazas y las casas se poblaron de odio, y los campos se encharcaron con una sangre impura ajena a la de los engreídos Sánchez.
La primera cosecha tras la guerra dio frutos jugosos, pero Sánchez VIII previó el final de su viciada estirpe y, con las manos vacías, decidió abandonar su tierra maldita, su casa manchada, su herencia infesta.

Lejos de allí tendría que mostrarse humilde y refrescar un marchito linaje de odio condenado al olvido y ser como al principio, nada.

martes, 26 de agosto de 2014

Mensajes de madre luna

Se alzaba la luna en todo lo alto del cielo y el viejo guerrero seguía sin pronunciar palabra ante los suyos, que aguardaban pacientes un consejo. Sus vidas cambiarían mucho con el casino, pero no todos servirían para los nuevos tiempos. De pronto, sin demasiada prisa, como solía ser su costumbre, se alzó y le entregó un cuchillo a su hijo varón.
—Cuando mañana miréis a madre luna, yo también estaré mirándola al otro lado del valle, y así estaremos juntos aunque separados por las montañas.
Todos comprendieron que no volvería, pero no trataron de retenerlo, porque, como madre luna, cada cual tiene unas fases que respetar.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Porque nos hace falta

Tras muchas dudas, por fin decidí publicar mi primera novela, Porque nos hace falta, y según me vaya, seguiré por este camino o por otros.

Aquí está el enlace.

Es una historia de aprendizaje en la que se mezclan mentiras, traiciones, plagios y manipulaciones, con personajes unidos desde la niñez y separados por la vanidad, el agridulce alimento de las personas. Así comienza el prólogo:

Algunos seres miserables gozamos de un oscuro sustento entre el gran público, mientras que aquellos pocos individuos que de veras merecen gran admiración se contentan con atravesar el mundo sin hacer demasiado ruido y habiendo dejado tras de sí una obra digna de ser recordada que, sin embargo, precisa de nosotros para salir a la luz.
No, miento, siempre he mentido para no aceptar la realidad. Ya lo podemos decir. En realidad los seres como yo nos hemos aprovechado del talento de los demás y apenas hemos dado el menor fruto digno de atención, y si no fuera porque hemos tejido en torno a nosotros una red poderosa y vengativa, seguramente nunca habríamos franqueado el umbral que limita con el anonimato y con la fama. En nuestro camino se han cruzado personas de mérito y de ellas hemos obtenido grandes bienes, pero éstas también deben agradecernos una ayuda valiosa para la consecución de ciertos propósitos, hasta el punto de que, sin nosotros, todo habría sido en vano o, al menos, mucho más difícil. Nuestra complicidad es necesaria ya que actuamos con una eficacia ajena al carácter disipado de los grandes creadores, y no lo hacemos solamente por esa admiración fervorosa del incondicional sino, sobre todo, por puro pragmatismo, pues tampoco somos, en absoluto, unos devotos seguidores sino los más eficaces agentes entre un cándido autor y un mercado feroz en el que ha de distribuirse la obra. Somos, en suma, los apoderados tétricos de unas personas luminosas a las que les extraemos todo el ímpetu creador hasta extinguir su resplandor por completo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Tenemos un problema

Cuando cerró la escotilla y se puso al mando del módulo que los llevaría de regreso a casa, Collins echó un vistazo celoso y afligido a la superficie de la Luna, que tan cerca tuvo y nunca más volvería a tener tan a mano. Sus compañeros se desprendían del traje espacial y rebajaban su euforia tras tan singular hazaña, pero él dispuso todo para que la maniobra de reentrada se realizara con el mayor rigor. El espacio, la atmósfera, el rescate en pleno océano… Su parte de mérito quedaría eclipsada por aquel breve paseo, dos frases ingeniosas, tres rocas y muchas fotos. Era como si el confeti cayera solamente sobre sus compañeros.
Su mujer trataba de disimular el enojo con caricias impostadas para que las cámaras no desvelaran tal frustración.
—Tu hijo necesita una figura heroica en quien reflejarse—daba a entender la mirada de su esposa.
Pero él no habría podido poner en peligro la misión por un capricho. Los héroes no son únicamente los que se arriesgan, sino, sobre todo, los que saben guardar la calma.


viernes, 1 de agosto de 2014

Paparruchas (Cuento navideño) / Inepties (Conte de Noël)

Caroline Lepage ha incluido este micro en su recopilatorio Le Livre d'Or de Monsieur Dinosaure. Ya se puede leer la entrevista en este enlace.

Cuando despertó, ya era 8 de enero.
El experimento había funcionado.
***
À son réveil, on était déjà le 8 janvier.
L'expérience avait fonctionné.



ENTC 12/2013

lunes, 28 de julio de 2014

Dos relatos en francés

"Hay días en que a uno le gustaría ser inmortal, aunque no todo el rato; pero, de elegir, mejor ser inmortal hasta la muerte que mortal toda la vida." (Washington Jaramillo)

Pues así se siente este modesto autor y profesor de francés desde que se ha enterado de que figura junto a otros muchos autores -algunos compañeros de fatigas de la red- en el recopilatorio Lectures d'Espagne 3, nacido del fabuloso laboratorio de traducción Tradabordo que dirige Caroline Lepage.

martes, 1 de julio de 2014

Servicio de habitaciones (ENTC julio 2014)

La empresa daba muestras de deterioro, y Jaramillo, preocupado por lo que parecía ser el fin de su prostíbulo, prefería matar el tiempo reparando desperfectos en aquel renqueante negocio. En las habitaciones vacías, entraba y se ocupaba de la instalación, y en uno de esos cuartos observó algo que lo desconcertó. Unos cables pelados se asomaban al cabezal de la cama y amenazaban con descargar su fuerza en quien los tocara. Vio que no era como para causar grandes males o la muerte, aunque sí podría ser doloroso el menor roce. Mientras se afanaba protegiendo los hilos, que por cierto no alimentaban ninguna lámpara o aparato, entró un cliente casi desnudo, acompañado por una joven que le vendaba los ojos, le ataba las muñecas y lo tumbaba sobre la cama. La chica, acostumbrada a las estrecheces, se mostró indiferente a la presencia de otras miradas, y así sacó una fusta, se puso un antifaz, quitó las protecciones de los cables y echó al incrédulo electricista del cuarto. Mientras cerraba la puerta, la chica le guiñó un ojo y se dirigió a él en una lengua desconocida. Ya en el pasillo, Jaramillo escuchó unos gemidos desconsolados.

martes, 24 de junio de 2014

La miseria

Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón y así consiguen parecerse a ustedes, pero no, ellos solo fingen malaventura, mientras que los mendigos la padecen. Ahí los tienen, saliendo del Hilton, vestidos de pordioseros, antes de celebrar un concierto a favor de los menesterosos. ¿Se dan cuenta? Por eso me dirijo a ustedes: Mátenlos y yo me ocuparé de su bienestar.

martes, 17 de junio de 2014

Renacer

Alguien ha empezado a tirar del hilo, lo nota. Aunque no puede verlo, siente la tensión de esa cuerda enhebrada a una aguja que lo está atravesando. Ahora, dos extremos de su piel se acercan lentamente por la presión de la sutura.
Oye el repique inconfundible del instrumental y el chasquido de unos guantes de látex que son retirados y lanzados al cubo de residuos.
Al abrir los ojos, ve a un tipo que le ofrece un espejo, mientras apenas lo escucha decir: “Es usted otro hombre.”

sábado, 14 de junio de 2014

El que la hace...


No fue por querer enriquecerse como sus colegas, que lo hizo, sino por su falta de sigilo: habló más de la cuenta ante quien no debía, y ahora es de nuevo pobre y está solo ante la prensa.

martes, 10 de junio de 2014

El arte de plasmar el momento


Se ovilla sobre las baldosas frías y comienza a temblar y a retorcerse. El foco la hace entrar en calor y pronto su papel de novel seductora arranca, deshaciéndose una a una de todas las prendas…
—¿Te excito?, pregunta ella.
El fotógrafo aparta el ojo del visor y deja la cámara en una mesa.
—De acuerdo, dice sin más ceremonia.
Y así responde a las dos preguntas.

lunes, 9 de junio de 2014

No molesten (ENTC junio 2014)


—Sáquenme de aquí —gritó desesperado el importuno paseante.

Y el amo del laberinto lo condujo amablemente hasta la salida.





sábado, 7 de junio de 2014

Zapatones y la gloria (Radio Castellón 6/14)

Tras la decepción inicial, a todos les vino a la mente aquel consejo que le escucharon decir al gran Zapatones, y entonces supieron que haber visto implorar y rendirse al rival que más tarde los derrotaría y alardearía de una gran victoria, ya era en sí un premio. Y así, todos se sintieron bien por haber acariciado la gloria, porque de haber ganado aquel partido, ya no tendrían objetivos que cumplir y se harían holgazanes y acomodadizos.

El lunes siguieron trabajando y escuchando burlas de sus contrincantes. La prensa no hablaba de ellos, como quería Zapatones.

jueves, 5 de junio de 2014

Estocolmo

Mucho me temo que vienen a rescatarme, así que, si antes decías la verdad, huye conmigo. Ya mataste a los tuyos. No temas, no te delataré, diré que me salvaste enfrentándote a mis captores.
Si no, márchate mientras puedas y rómpeme el corazón.

martes, 27 de mayo de 2014

I Concurso de microrrelatos MÁS QUE LIBROS, Feria Internacional del Libro de Artista


Más que libros, La Feria Internacional del Libro de Artista 2014 se celebrará los días 7 y 8 de junio en "La Sede" del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), Calle Hortaleza nº 63, y con tal motivo, la artista Rocío Martín Olarte propone, en el Stand de “El mono de la tinta”, un singular concurso de microrrelatos cuyo procedimiento y bases se detallan a continuación:
  • El premio será "El Muro", excelente grabado de la artista.
  • El relato estará inspirado en el propio grabado.
  • Tendrán derecho a participar quienes adquieran, por la voluntad (la buena, que la mala no nos interesa), un trocito del grabado junto al que se entregará un panfleto de 9x9 cms en el que escribirán su cuento.
  • El plazo de presentación será hasta el 10 de junio como se explica en el panfleto.
  • El veredicto se hará público el 24 de junio en este blog, juanmanuelsanchezmoreno.blogspot.com
  • El jurado de cuentistas lo componen: Juan Manuel “Horchatero desde 1969” Sánchez Moreno, Claudio “Suburbano” Mazza Specht y Jesús “Perrolover” de la Plaza Martínez, todos ellos reputados expertos del ramo.

Ánimo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Grosso modo (ENTC mayo 2014)

En el fondo —pensaba Jaramillo—, un burdel era una empresa fácil, pero hacer de aquel local un ateneo filantrópico, eso ya era otra cosa.
Apiadado por el incierto porvenir de sus empleadas, el emprendedor logró convencerlas de que en otro gremio su salud sería más resistente y su vida mejor, de modo que ellas, amables e inconscientes, fueron dejando el lupanar para hacerse actrices, cantantes, clarinetistas. El nuevo ritmo de vida más ordenado de las señoritas, que dormían más y comían en abundancia, hizo que mejorara su aspecto y que tomaran algo de peso, lo que las alejaba aún más de la prostitución. Pronto pasaron de esbeltas jovencitas a carnosas señoras, y si bien en ambos casos eran atractivas, el gusto puso de moda la delgadez en las meretrices, no como antaño, cuando se gozaba más con las rellenitas. Sin excepción todas engordaron y todas dejaron el antiguo oficio para convertirse en aplaudidas artistas.

Tras las primeras dudas, pues no se entendió aquello de un cabaret de gordas, el pueblo accedió a tal osadía ya que los caballeros podían asistir a los números con la propia. Y con la ajena. ¡Que no había nada que esconder!

martes, 13 de mayo de 2014

El fin del mundo


La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad y anunciaba su destrucción nos era ajena a nosotros, amantes noveles, que veíamos subir el humo de un cigarrillo hasta el techo de aquella pensión barata. Así debía de ser el paraíso.

sábado, 10 de mayo de 2014

El fantástico realismo de Washington Jaramillo (Mención en ENTC abril 2014)

Las exequias iban a comenzar y aún no había encontrado Jaramillo su sombrero de honrar. Desquiciado por el contratiempo, el cantante rebuscaba por toda la casa sin mucho acierto. De pronto abrió la puerta de una sala imponente. Aquellos poblados anaqueles llamaron su atención, poco acostumbrado a ver tanto libro junto, pero más sorprendente le pareció que a bastantes volúmenes de esa solemne estantería les faltara alguna hoja.
Sofocado por la búsqueda vana, pasó a un estrecho retrete donde quiso aliviarse del nerviosismo previo al concierto, y allí encontró, pinchadas en un gancho, centenas de páginas impresas, arrancadas sin piedad de libros cuyos autores eran bien célebres. No encontrando otra manera de asear sus sentaderas, Jaramillo intuyó lo que el difunto hacía con esas hojas, y eligió una cualquiera, una interminable descripción que, tras ser leída sin interés, fue más útil en otros menesteres lejos de los ojos. Mientras mancillaba aquellos párrafos, sonrió pensando en el difunto.
Tolerante por naturaleza con las extravagancias ajenas, siguió buscando su sombrero, que descansaba sobre un sillón junto a una ventana. Ya podía comenzar el recital póstumo para su admirado Gabo.

Enlace a ENTC abril 2014

martes, 22 de abril de 2014

Negro huracán



Mientras la impía lluvia borraba la rayuela y la tormenta acababa con todo dispositivo electrónico; mientras el viento se cebaba con el tejado de la biblioteca y el granizo trituraba los cristales de las aulas; mientras todo eso pasaba y ustedes se quejaban en vano, nosotros –dijo el ministro– les hemos concedido la obra de un nuevo colegio a estos señores de negro.

lunes, 14 de abril de 2014

Asignatura pendiente



Y regresé al cielo cuando, por fin, alcancé el equilibrio y me puse a avanzar, primero lentamente y luego más rápido. Me agarré bien y, algo inseguro, miré al frente, hacia mi objetivo, a lo lejos. Una vez allí, respiré hondo y saldé la deuda con mi infancia. No se imaginan qué gozo fue para mí poder recorrer esos caminos de los que se me privó de crío. Lástima que no estuviera allí para verme, y yo a ella.

Fue algo insuperable cuando, a mi edad, aprendí a montar en bicicleta.