jueves, 23 de enero de 2014

El amor de Washington Jaramillo por el planeta en el que viviría hasta la muerte


Vaciar las papeleras no es la tarea con la que sueñan los niños, pero alguien tenía que ocuparse, y fue entonces cuando Jaramillo quiso ahorrarle al mundo otra cicatriz. Mientras ordenaba los papeles tirados, observó que todos estaban más arrugados que de costumbre, lo que, además de darle más trabajo que habitualmente, le hizo pensar que había sido una jornada de enormes decepciones, y se dijo que la frustración era mayor cuanta más esperanza se había depositado en esos boletos sin premio.
Aunque eso le llevara unas horas robadas a su descanso, decidió alisar uno a uno los décimos, de modo que así ocuparan menos espacio. Sin saberlo, a cada pasada de su mano por el papel, el planeta le agradecía esas inesperadas caricias.

Uno de los 15 relatos seleccionados en el I Certamen de Microrrelatos CFE