sábado, 18 de enero de 2014

Las rebajas



Madrugué aquel día, cosa rara en mí, para adelantarme a todos y entrar el primero en la sección de caballeros, donde se anunciaba un abrigo de ante a un cuarto de su precio. Tras luchar con los codos, espantar a dentelladas y pisotear sin cuidado, llegué, lo vi y lo hice mío. Necesitaba solo un espejo para admirar mi triunfo.