jueves, 6 de febrero de 2014

Abracadabra import-export


Aquella tienda tenía de todo, pero no de todo lo que se pudiera imaginar, sino de todo lo inimaginable. Dónde si no podría encontrar una lámpara de los deseos…
—¿Cuánto cuesta esa de allí arriba? —dije cándidamente.
La mirada del mercader era condescendiente pero firme.
—Aquí nada cuesta nada, porque todo vale lo que vale.
—Entonces, ¿cuánto vale?
Para esas preguntas no tenía enigmáticas respuestas el encargado, así que salí del centro comercial y eché una quiniela.