miércoles, 12 de febrero de 2014

El orden de las cosas



Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola, lo que, sin lugar a dudas, devolvía las cosas a su orden natural, a su sencilla armonía, a esas notas de color que rompían el espantoso silencio del sanatorio. Más tranquilo por lo que veía desde la ventana, se acercó a la mesilla de noche, abrió el cajón y sonrió al ver que en la latita de caramelos dormían aquellos comprimidos que le privaban de sus melodías preferidas.