domingo, 16 de febrero de 2014

Washington Jaramillo y la vida eterna

El sepelio duró una eternidad, y eso se notaba en el rostro ausente de los pocos amigos del difunto, un viejo cantante que dio tumbos como para haber sucumbido en uno de ellos, pero que falleció, como dijeron, harto de no morirse esperando una bala justiciera.
Pese a haber visto a su alrededor mucha muerte sin perdón, Jaramillo no buscaba excusas y pensaba que los errores pertenecían al pasado y que la vida nos brindaba en el presente una segunda oportunidad para poder rectificar cada día.
Sintiéndose viejo, o tal vez solo cansado, nunca imaginó que pudiera llevar una vida tan larga y azarosa; sabiéndose condenado, o solo perseguido, jamás soportaría su vida si fuera eterna, de modo que se dijo que, haciéndolo bien en esta, no le haría falta otra más.