lunes, 14 de abril de 2014

Asignatura pendiente



Y regresé al cielo cuando, por fin, alcancé el equilibrio y me puse a avanzar, primero lentamente y luego más rápido. Me agarré bien y, algo inseguro, miré al frente, hacia mi objetivo, a lo lejos. Una vez allí, respiré hondo y saldé la deuda con mi infancia. No se imaginan qué gozo fue para mí poder recorrer esos caminos de los que se me privó de crío. Lástima que no estuviera allí para verme, y yo a ella.

Fue algo insuperable cuando, a mi edad, aprendí a montar en bicicleta.