miércoles, 13 de agosto de 2014

Porque nos hace falta

Tras muchas dudas, por fin decidí publicar mi primera novela, Porque nos hace falta, y según me vaya, seguiré por este camino o por otros.

Aquí está el enlace.

Es una historia de aprendizaje en la que se mezclan mentiras, traiciones, plagios y manipulaciones, con personajes unidos desde la niñez y separados por la vanidad, el agridulce alimento de las personas. Así comienza el prólogo:

Algunos seres miserables gozamos de un oscuro sustento entre el gran público, mientras que aquellos pocos individuos que de veras merecen gran admiración se contentan con atravesar el mundo sin hacer demasiado ruido y habiendo dejado tras de sí una obra digna de ser recordada que, sin embargo, precisa de nosotros para salir a la luz.
No, miento, siempre he mentido para no aceptar la realidad. Ya lo podemos decir. En realidad los seres como yo nos hemos aprovechado del talento de los demás y apenas hemos dado el menor fruto digno de atención, y si no fuera porque hemos tejido en torno a nosotros una red poderosa y vengativa, seguramente nunca habríamos franqueado el umbral que limita con el anonimato y con la fama. En nuestro camino se han cruzado personas de mérito y de ellas hemos obtenido grandes bienes, pero éstas también deben agradecernos una ayuda valiosa para la consecución de ciertos propósitos, hasta el punto de que, sin nosotros, todo habría sido en vano o, al menos, mucho más difícil. Nuestra complicidad es necesaria ya que actuamos con una eficacia ajena al carácter disipado de los grandes creadores, y no lo hacemos solamente por esa admiración fervorosa del incondicional sino, sobre todo, por puro pragmatismo, pues tampoco somos, en absoluto, unos devotos seguidores sino los más eficaces agentes entre un cándido autor y un mercado feroz en el que ha de distribuirse la obra. Somos, en suma, los apoderados tétricos de unas personas luminosas a las que les extraemos todo el ímpetu creador hasta extinguir su resplandor por completo.