viernes, 17 de octubre de 2014

Oh, oh, oh! (cuento navideño 2)

Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad menos gélida, menos húmeda, menos solitaria, y entonces se vio a sí mismo en la fila del “papanoel” de los almacenes, junto a otros muchos como él, con modestos sueños. Al cabo de un rato, cuando su turno iba a llegarle, una necesidad de ir al servicio lo agitó y…
…y al despertar, de camino al retrete, tropezó con el traje de “papanoel” de los almacenes que, gélido y húmedo aún, reposaba arrugado sobre una silla.