sábado, 11 de octubre de 2014

Vida sana (REC, octubre 2014)

Recluida en el pozo seco pronto se callará, y su vergüenza se irá borrando como vino, de repente, y nosotros olvidaremos sus mentiras y sus errores como de costumbre, poniendo encima de los de ella los deslices de otros, como siempre.
Nunca sabremos si enloqueció por la enfermedad o porque, tras aislarla e interrogarla, su vida quedó al descubierto: su soledad, sus falsos viajes, su hueca vida.

La que se entregó a los demás ya no tenía ni casa, ni trabajo, ni perro, ni vida. Le curaron el mal, sí, pero ahora la dejaron sin defensas.