viernes, 21 de febrero de 2014

Las luces del firmamento

Hay en el firmamento, o eso cuenta el abuelo, un lucero intruso que ha venido a quitarle su brillante cetro a la mismísima luna. Papá se ríe, porque ve cómo caigo en las trampas del viejo, pero también se entristece porque ve que ese hombre sabio, capaz en otro tiempo de mirar al cielo y saber si llovería, ya no alcanza a entender que esa luz es la estación espacial en una órbita programada.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Un año más




Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial. Pero antes fueron el balón, la cámara de fotos y el traje del Atleti firmado por Zapatones. El año pasado tocó el tan deseado ordenador, pero ahí está, en el arcón de los regalos imaginarios donde se difuminan los sueños de los desvalidos como yo, que nacimos sin derecho a tener ilusiones. Y este año… Este año ya soy mayor para creer en eso.

domingo, 16 de febrero de 2014

Washington Jaramillo y la vida eterna

El sepelio duró una eternidad, y eso se notaba en el rostro ausente de los pocos amigos del difunto, un viejo cantante que dio tumbos como para haber sucumbido en uno de ellos, pero que falleció, como dijeron, harto de no morirse esperando una bala justiciera.
Pese a haber visto a su alrededor mucha muerte sin perdón, Jaramillo no buscaba excusas y pensaba que los errores pertenecían al pasado y que la vida nos brindaba en el presente una segunda oportunidad para poder rectificar cada día.
Sintiéndose viejo, o tal vez solo cansado, nunca imaginó que pudiera llevar una vida tan larga y azarosa; sabiéndose condenado, o solo perseguido, jamás soportaría su vida si fuera eterna, de modo que se dijo que, haciéndolo bien en esta, no le haría falta otra más.

viernes, 14 de febrero de 2014

Un mundo feliz




¿Qué hacíais, entonces, con todo ese tiempo libre que os quedaba si dejabais de trabajar tan jóvenes? ¿Acaso por aquellos días erais tan vagos que os pasabais la vida viajando o dedicándoos a perder el tiempo en aficiones que os financiaban los demás trabajadores?

miércoles, 12 de febrero de 2014

El orden de las cosas



Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola, lo que, sin lugar a dudas, devolvía las cosas a su orden natural, a su sencilla armonía, a esas notas de color que rompían el espantoso silencio del sanatorio. Más tranquilo por lo que veía desde la ventana, se acercó a la mesilla de noche, abrió el cajón y sonrió al ver que en la latita de caramelos dormían aquellos comprimidos que le privaban de sus melodías preferidas.

domingo, 9 de febrero de 2014

El joven Washington Jaramillo cuando aún no era quien llegó a ser



Triste, mientras miraba la fotografía de su familia a la que ya nunca vería, Jaramillo recordó cómo se esfumó el próspero negocio de su padre, en peligro por no acercarse al cobijo de la milicia triunfante. Y así lo hizo el bueno del mercero, que se afilió, que regaló prendas a las esposas, que no dudó en ser uno de los que se vestían como ellos, con sombrero y capa bordada. “Hazte de ellos” le decían, “hazte de ellos, que, si no, te lo quitarán todo”. Su hijo le decía lo contrario, pero él se hizo de ellos, fue como ellos, se retrató con ellos y con sus insignias, pero acabaron quitándoselo todo, porque no era de ellos. Triste, saliendo del burdel donde dejó durmiendo a la gentil Karen, Jaramillo se propuso vengar todas las infamias del mundo. Triste, junto a un árbol, cavó un hoyo, despedazó la fotografía de su familia ya muerta y la cubrió de tierra. Luego lloró, y el cielo del amanecer, que estaba verdoso y anaranjado, le dijo que, en alguna parte del planeta, las almas de los muertos se compadecían de su enorme soledad.