martes, 24 de junio de 2014

La miseria

Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón y así consiguen parecerse a ustedes, pero no, ellos solo fingen malaventura, mientras que los mendigos la padecen. Ahí los tienen, saliendo del Hilton, vestidos de pordioseros, antes de celebrar un concierto a favor de los menesterosos. ¿Se dan cuenta? Por eso me dirijo a ustedes: Mátenlos y yo me ocuparé de su bienestar.

martes, 17 de junio de 2014

Renacer

Alguien ha empezado a tirar del hilo, lo nota. Aunque no puede verlo, siente la tensión de esa cuerda enhebrada a una aguja que lo está atravesando. Ahora, dos extremos de su piel se acercan lentamente por la presión de la sutura.
Oye el repique inconfundible del instrumental y el chasquido de unos guantes de látex que son retirados y lanzados al cubo de residuos.
Al abrir los ojos, ve a un tipo que le ofrece un espejo, mientras apenas lo escucha decir: “Es usted otro hombre.”

sábado, 14 de junio de 2014

El que la hace...


No fue por querer enriquecerse como sus colegas, que lo hizo, sino por su falta de sigilo: habló más de la cuenta ante quien no debía, y ahora es de nuevo pobre y está solo ante la prensa.

martes, 10 de junio de 2014

El arte de plasmar el momento


Se ovilla sobre las baldosas frías y comienza a temblar y a retorcerse. El foco la hace entrar en calor y pronto su papel de novel seductora arranca, deshaciéndose una a una de todas las prendas…
—¿Te excito?, pregunta ella.
El fotógrafo aparta el ojo del visor y deja la cámara en una mesa.
—De acuerdo, dice sin más ceremonia.
Y así responde a las dos preguntas.

lunes, 9 de junio de 2014

No molesten (ENTC junio 2014)


—Sáquenme de aquí —gritó desesperado el importuno paseante.

Y el amo del laberinto lo condujo amablemente hasta la salida.





sábado, 7 de junio de 2014

Zapatones y la gloria (Radio Castellón 6/14)

Tras la decepción inicial, a todos les vino a la mente aquel consejo que le escucharon decir al gran Zapatones, y entonces supieron que haber visto implorar y rendirse al rival que más tarde los derrotaría y alardearía de una gran victoria, ya era en sí un premio. Y así, todos se sintieron bien por haber acariciado la gloria, porque de haber ganado aquel partido, ya no tendrían objetivos que cumplir y se harían holgazanes y acomodadizos.

El lunes siguieron trabajando y escuchando burlas de sus contrincantes. La prensa no hablaba de ellos, como quería Zapatones.

jueves, 5 de junio de 2014

Estocolmo

Mucho me temo que vienen a rescatarme, así que, si antes decías la verdad, huye conmigo. Ya mataste a los tuyos. No temas, no te delataré, diré que me salvaste enfrentándote a mis captores.
Si no, márchate mientras puedas y rómpeme el corazón.