viernes, 28 de noviembre de 2014

La gran evasión

El anuncio de aquella carrera no cayó del todo bien entre la población reclusa, pero el incentivo de librarse de un día a la sombra valía la pena. Urban, un joven delincuente animó a sus compañeros.
—¿No hará mucho frío?
—¡Mira que si llueve!
—¿Y si nieva?
—Estarán mirándonos.
Todos recibieron respuesta y, tras las primeras reticencias, la oficina se llenó de candidatos para la Sansilvestre, y el patio dejó de ser un páramo para convertirse en una auténtica pista de entrenamiento.

Llegado el día, todos ellos compitieron como pudieron, tiritando, sudando, respirando el aire gélido, echando el hígado y sintiéndose libres. A cada cual lo miró alguien entre el público: a uno su madre, a otro su hermano, a muchos sus víctimas. Y a Urban, pese a llegar en el pelotón de cola, su hija le mandó una sonrisa, como si él hubiera sido el vencedor.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Adolescente

El muñeco fue el primero en cerrar los ojos, espantado por la inconcebible escena. Más tarde, los póster de la pared, ruborizado, entornó la vista y disimuló su desconcierto, y por fin el tren eléctrico apagó sus luces y dejó que los jadeos ensordecieran el alegre silbido que solía anunciar su paso por la estación central.
A partir de ahora, otros juguetes y otras imágenes acompañarían la soledad del muchacho.