sábado, 7 de marzo de 2015

PRIMAVERA (ENTC, marzo 2015)


Ya tiene su pizca de canela, como a él le gusta, y yo este rayo de sol que será todo para mí mañana. Una última guinda —sonrosada, que si no la escupe—, y para mí la brisa que renueva el aire de esta prisión. Ni siquiera le pondré matarratas en lugar de harina, porque sería demasiado esfuerzo. Este comensal tan odioso y este último miedo valdrán la pena, porque ya casi es primavera. Mañana dejaré atrás esta cárcel, estos hierros, porque mañana es ocho de marzo.