sábado, 11 de abril de 2015

BONJOUR, MON GÉNÉRAL

Ya no escucha el general más que la desbandada de sus tropas; no ve más que el pillaje de los pueblos que dejan atrás; no huele sino la pólvora mojada de su exánime artillería; se palpa la casaca impoluta y nota que ni siquiera está manchada de sangre. Su boca le trae el amargo despertar de un sueño desmoronado.
Bonjour, mon général —le dice una voz desconocida con acento extranjero, y es entonces cuando piensa que no habría debido dejarse llamar majesté.
Su convicción le impide aceptar que aquella alianza vencedora vaya a traerle al continente nada mejor que su imperio, pero su razón lo lleva a reconocer la derrota en buena lid.
—¿Cree que ha sido por una causa justa —acaba dirigiéndose a su carcelero— o me equivoqué pensando que la razón estaba de mi lado? ¿Acaso los que vengan van a ser mejores que yo?
No recibe respuesta alguna y, como sus callados cañones, se repliega y se deja arrastrar al exilio.

ENTC, 2º trimestre 2015