viernes, 18 de septiembre de 2015

ALIANZAS

“¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!”, se lamentaba el médico tras haber sido eliminado del torneo de dardos. Sin embargo, los adversarios, lejos de burlarnos de su torpeza, le mostrábamos una temerosa admiración, pues nunca está de más tener de nuestro lado a un urólogo con unos dedos tan gruesos.