lunes, 23 de noviembre de 2015

¡A QUE NO HAY! (REC noviembre 2015)

Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel en la que han pasado la noche. No hay besos. El primero toma un taxi y, en marcha, lanza una mirada hacia el otro, que discretamente y desde la salida, mientras espera otro coche, le manda un adiós furtivo con las manos en la gabardina. Ambos se despiden hasta no saben cuándo o hasta no saben si ya no. En casa seguirán siendo papás atentos y maridos irreprochables, y nunca pensarán haber sido infieles, porque, en el fondo, eso solo era una apuesta.