lunes, 14 de diciembre de 2015

MARE NOSTRUM

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado, y para los
chicos unas botas de vaquero y tal vez unas almendras garrapiñadas. Hace frío, pero nada los detiene, ni las recelosas miradas de sus amigos, ni las lágrimas de sus abuelos, demasiado viejos para acompañarlos, ni siquiera el rostro maligno del capitán, ni tantos flotadores, ni la insegura embarcación de fortuna en la que se harán a la mar. Con tanta gente a bordo, a lo mejor —piensan— no hay regalos y golosinas para todos.