domingo, 12 de julio de 2015

Efectos secundarios

Cuesta arriba todo parece distinto, pero nadie podía pensar que aquel tipo pudiera adelantar al grupo con tanta facilidad. Y lo curioso fue verlo festejar su escalada de aquel modo, sobre el sillín, haciendo aspavientos, agitando el bidón de agua como si fuera cava y regando al público.

Sin duda el tratamiento para su enfermedad le había dado alas a aquel aparente tullido, mientras que a los esforzados pedaleadores les habría sentado mal el desayuno.

—Es la primera vez que adelanto a alguien —oyeron todos gritar al lisiado antes de verlo desaparecer tras la curva.