lunes, 21 de diciembre de 2015

EL CAMBIO

Como sombras disipadas por un nuevo amanecer, los candidatos regresaban a sus casas con la sonrisa ya en su sitio, el teléfono callado, las ojeras más marcadas, la camisa por fuera, la foto de los niños en la mano y la sensación de que, pese a todo, había valido la pena intentarlo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

MARE NOSTRUM

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado, y para los
chicos unas botas de vaquero y tal vez unas almendras garrapiñadas. Hace frío, pero nada los detiene, ni las recelosas miradas de sus amigos, ni las lágrimas de sus abuelos, demasiado viejos para acompañarlos, ni siquiera el rostro maligno del capitán, ni tantos flotadores, ni la insegura embarcación de fortuna en la que se harán a la mar. Con tanta gente a bordo, a lo mejor —piensan— no hay regalos y golosinas para todos.

martes, 8 de diciembre de 2015

ESA VOZ

—Encendiendo motores…
—Motores encendidos.
Aquella voz metálica aceleraba el pulso de los tripulantes de la nave, que se veían ya cumpliendo un sueño.
—Diez, nueve, ocho…
—…
El resto de la cuenta atrás ya ni se escuchó, y solo sintieron la aceleración del despegue, las vibraciones al soltar los propulsores y el cambio de la luz en el compartimento. En un suspiro ya estaban en posición frente a su objetivo, pero al fondo siempre estaba ese brillo tan tentador.
—Apertura de escotillas…
—Escotillas abiertas.
Ya estaban solos jugando entre las estrellas, como se habían prometido mucho tiempo atrás.
Quién sabe cómo, si queriendo o no, los dos astronautas perdían contacto con la nave, de la que se alejaban rumbo a la nada, pero agarrándose muy fuertemente, como si bailaran…
—Fly me to the Moon, let me play among the stars… In other words…
—Base a módulo, base a módulo. Respondan.


lunes, 7 de diciembre de 2015

LEJANO OESTE

Las besa con suma conciencia para no equivocarse, las acaricia con estudiada suavidad para aplacar sus nervios, las coloca una a cada lado y mirando hacia abajo para emprender el camino desde la cantina hacia la calle central, desierta pero vigilada. Clava sus botas en el polvoriento suelo. A lo lejos, mientras se ajusta las cartucheras, por entre sus piernas bien separadas se ve a un diminuto rival que ya ha disparado sus dos balas.