domingo, 28 de febrero de 2016

PARED CON PARED

El ruido de la cerradura me alerta de su llegada y, como siempre, apago las luces para agudizar mis sentidos. Corro a la puerta para observarla por la mirilla, pero, como casi siempre, he de conformarme con la sombra que se proyecta en el rellano. Entonces, siguiendo su trayectoria por el ruido de los tacones, la sitúo en el pasillo, donde comienza a descalzarse, arrojando los zapatos al azar y deslizando sus pies por el suelo. Una cremallera en el silencio me indica que se está desprendiendo del vestido, y entonces espero a que atraviese la ventana por donde, casi desnuda, se acerca al cuarto de baño, y allí, desde el otro lado, la oigo jadear mientras le cae el agua de la ducha de arriba abajo. Yo también espero que ella escuche mi respiración agitada y que sepa que, pared con pared, nunca estaremos solos.


Relato publicado en "Deseo eres tú"