viernes, 23 de septiembre de 2016

HÁBEAS CORPUS

—Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete, ¿verdad? Y usted después seguía su rastro, como un detective de película, ¿no es cierto? Y llegaba al escondite secreto donde, casualmente, había un hatajo de bandidos, ¿me equivoco? Y quién sabe cómo, acaban todos muertos y desaparece un valiosísimo alijo de droga, ¿es así? Y por fin, en su panadería, junto a un saco de harina, dejan por error unos fardos de polvo blanco que no liga bien, ¿me equivoco? Y encima intenta sobornarme y me dice que no necesita un abogado, ¿no es eso?