domingo, 5 de febrero de 2017

HERMANOS

El armario donde acababa de encerrar a su muñeca
permanecería en la casa tras la mudanza, y las lágrimas de su hermana no tenían el menor efecto sobre el despiadado hermano, que se cobraba así los privilegios perdidos desde que llegó al mundo aquella mocosa. Junto a la puerta, el príncipe destronado observaba con delectación el ajeno ir y venir de sus padres ordenando cajas y el rostro inquieto de la pequeña. Con fingida pesadumbre, el mayor parecía acariciar aquel armario a modo de despedida, aunque solo él sabía que estaba borrando las huellas de sus actos.

Relato presentado a REC en febrero 2017