lunes, 6 de marzo de 2017

LOS DIOSES Y LA JUSTICIA

Cerró los ojos y sopló las velas para no ver en qué dirección partía el navío que alejaría a aquellos desgraciados de su tierra prometida apenas acariciada. El dios del viento era así de ecuánime. Los poderosos dioses no necesitaban ya esclavos y los echaban al mar para que el dios del azar se ocupara de ellos. Lejos de la costa, el dios de las aguas, inconmovible, los zarandeó hasta reducir sus magras fuerzas, y el dios del rayo, heroico, aniquiló al último. A los ojos de sus fieles, se había hecho justicia.