jueves, 15 de junio de 2017

El hombre que casi acaba con los vicios de Washington Jaramillo

Sin beso de buenas noches ni nada, aunque, eso sí, con la honra a salvo, así se quedó el intrépido solista tras la huida de la insondable Karen, que por fin le desveló el secreto de sus amores imposibles. Salvo el propio Jaramillo, nadie sabría jamás —se juró firmemente—, ¡jamás!, que aquella noche casi le entrega un anillo y una promesa.

Y entonces se puso a beber y a recordar otros besos suyos, los que le daba cuando aún tenía esa fingida voz femenina que tanto le gustaba.