miércoles, 13 de diciembre de 2017

SU OJITO DERECHO

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta como a los demás chicos, qué diablos, y dispararles a los pájaros, faltaría más, que para eso era su niño mimado, el único que lo ayudaba a quitar la mesa, a recoger la cocina y a sacar la basura. Solo entonces le entregaba las llaves a su ojito derecho, le prestaba la carabina y, como de costumbre cuando había nevado, le daba una o dos copas de patxarán para el camino.

SUTIL VENGANZA

Acercándose un poquito más al borde del barranco donde se esconde el secreto del tiempo y dejan de existir las cosas, Jaramillo decide que,...