jueves, 8 de febrero de 2018

AÚN ES PRONTO

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá de cuero, la vajilla de porcelana y los demás enseres de la vieja, que aún no había muerto y que, con un ojo a medio cerrar y gran frialdad, iba escogiendo de entre todos sus familiares a aquellos que compondrían la lista de posibles herederos. Fue entonces cuando se dio cuenta del error cometido por no habérselo gastado todo en vida, y así, despertando de su letargo aparentemente irreversible, decidió incorporarse en el mismo codiciado sofá, ajustarse la dentadura y vivir unos cuantos años más.

SOMBRAS CHINESCAS

Mi vecina tendía la ropa al atardecer, cuando ese calor estival parecía detenerlo todo, hasta la virtud. Apenas colgaba la colada en e...