jueves, 7 de junio de 2018

HOMBRES DE MAR


Los dejaremos entrar, les afeitaremos esas barbas tan
tupidas, y luego, cada una a un par de ellos y hasta la hora que sea, se los llevará al dormitorio donde probarán nuestra pócima. Cuando, cansados de tanto deleitarnos, se duerman, los devolveremos al barco donde despertarán sin recordar nada y zarparán, como siempre, sin rumbo.
Cuando llegue el momento, volveremos a parir hembras sanas y, como siempre, arrojaremos a los varones al mar.