jueves, 11 de octubre de 2018

MOLUSCOS


Tan misteriosamente como apareció, se cierra ahora en banda
el mesero a todo alarde con la bandeja y se esconde a salvo en la cocina. El implacable Jaramillo saborea un suculento banquete ofrecido por el dueño como pago de una deuda de juego.
Con parsimonia, hace un montoncito de jugosos berberechos y otro bien grande de conchas vacías, y descubre el engaño.
— ¡Mal, faltan bichos!, exclama y se tienta la cartuchera dividiendo mentalmente cincuenta entre dos.
Faltan bichos, y los temblores del propietario le indican a Jaramillo que va a pelar marisco hasta que le sangren los dedos.
REC, 11/10/18

LO INFINITAMENTE PEQUEÑO

La fastidiosa mosquita con su lengua veloz estaba sacando de quicio a Jaramillo y le tenía acribillados los brazos y la mirada amarga. L...